La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) urgió hoy al gobierno mexicano a que resuelva el conflicto de Oaxaca "dentro del pleno respeto de los derechos humanos", en momentos en que ese estado sureño transita un nuevo pico de tensión social."La Comisión urge a las autoridades a adoptar todas las medidas necesarias para resolver la grave situación que afecta la seguridad ciudadana de Oaxaca dentro del pleno respeto a sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos", afirmó el organismo de la Organización de los Estados Americanos (OEA) a través de un comunicado.
Respecto de los enfrentamientos del último lunes entre la policía local y los manifestantes agrupados en el gremio docente y en la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), la CIDH pidió "investigar los hechos sucedidos" y "determinar a la brevedad la ubicación de todas las personas detenidas".
"La CIDH reitera su llamado al Estado (mexicano) a promover un proceso de diálogo que permita la resolución de este conflicto en el contexto de una sociedad democrática y con pleno respeto a los derechos humanos", concluyó el documento.
Además, el organismo internacional recordó que ya tuvo que emitir un llamamiento similar hace diez meses, cuando ocurrieron incidentes similares en Oaxaca.
A partir de fines de noviembre de 2006, el enfrentamiento entre el gobernador del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Ulises Ruiz, y los manifestantes se prolongó por seis meses y acumuló unos 15 muertos.
El detonante en ese pico de crisis fue el asesinato del periodista Brad Will, de la candena estadounidense Indymedia, producido el 24 de noviembre, y que motivó que el presidente de entonces, Vicente Fox, enviara fuerzas de la Policía Federal a Oaxaca.
Luego de esa intervención federal, Flavio Sosa y otros dirigentes de la APPO fueron encarcelados en prisiones de máxima seguridad y el movimiento, aunque continuó en estado de latencia, fue sofocado.
Como hace un año, el nuevo pico de tensión se produjo a partir de la decisión de la APPO y los docentes de realizar el último lunes un festejo diferenciado de la Guelaguetza, tradicional fiesta en honor a la Virgen del Carmen, que el gobierno local organiza para el próximo lunes.
La APPO pretendía ocupar el anfiteatro de la ciudad y, como hace un año, hubo represión, más de 60 detenidos y un maestro muerto por el estallido contra su cuerpo de una granada de gas lacrimógeno.
Hoy, la ciudad de Oaxaca, de una belleza colonial que convoca al turismo, amaneció con una apariencia más cercana a la de un campo militar que la de una población lista para una fiesta, informaron los portales de los medios locales.
Tropas del ejército instalaron puestos de control para revisar minuciosamente todo vehículo que ingrese por los cuatro principales accesos.
Por los alrededores de la ciudad están desplegados ocho pelotones del ejército y de agentes de elite, armados con rifles de alto poder, quienes junto a los militares forman parte del dispositivo de vigilancia especial Guelaguetza 2007.
Hasta el Cuerpo de Bomberos tendrá su misión para estos días, con el objetivo de velar por "la integridad física y patrimonial de los habitantes del estado y del turismo", según afirmó Sergio Segreste, secretario de Protección Ciudadana.
Ante esta situación, la Red Oaxaqueña de Derechos Humanos cuestionó lo que llamó militarización del lugar y exigió el retiro de las tropas, porque -dijo- "no es posible recobrar la tranquilidad en la ciudad con soldados o policías apostados en cada esquina".
AGENCIAS
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