lunes, 30 de julio de 2007

Negocios millonarios en Pemex

En sus primeros meses de gobierno, Felipe Calderón optó por evitar las cuentas con su antecesor. A pesar de las evidencias, prefiere el silencio ante hechos de presunta corrupción cometidos durante la administración de Vicente Fox.
Uno de ellos, más que documentado, está en manos del secretario de la Función Pública, Germán Martínez Cáceres. Desde septiembre de 2006 hay en esa dependencia un dictamen jurídico elaborado para revisar las licitaciones de Pemex Refinación, cuando el director era Juan Bueno Torio, actual senador del PAN por Veracruz y aspirante a gobernar el Estado.
Bueno Torio —quien quedó en medio del escándalo al trascender que otorgó contratos de esa división a empresas de su familia y a Saint Martin Construcciones, vinculada con los hijos de Marta Sahagún— tuvo como colaboradores a gente que en ese dictamen es señalada como probable responsable de causar “grave daño” al Estado mexicano. Se trata del subdirector de Almacenamiento y Distribución, Pedro Carlos Gómez Flores, del gerente de Operación y Mantenimiento Marítimo, Jorge A. Basualdo Ramírez, y del gerente de Recursos Materiales, Guillermo González Lozano.
Los tres son señalados como presuntos responsables de operaciones ilegales, mediante licitaciones orientadas, de arrendamiento de cuatro buques tanque durante 2005, para transportar productos petroleros en las dos costas de la República Mexicana. Los contratos fueron por cinco años, sin opción a compra y con un acuerdo técnico elaborado por la gerencia de Operación y Mantenimiento Marítimo, a cargo de Basualdo Ramírez. Los buques requeridos eran de entre 37,000 y 47,000 toneladas.
Elaborado a solicitud de la Secretaría de la Función Pública, el dictamen señala que los tres involucrados “concertaron, indujeron, licitaron y adjudicaron cuatro buques a las dos únicas empresas mexicanas participantes, no obstante el muy elevado sobreprecio al que fueron ofertados, afectando con ello al Estado mexicano por los daños y perjuicios económicos derivados de dicha contratación”.
Las dos empresas beneficiadas fueron Arrendadora Ocean Mexicana y Naviera del Pacífico. El dictamen no señala la cifra total, pero por los datos que proporciona, cada empresa logró contratos por 100 millones de dólares, es decir, fueron operaciones por unos 200 millones de dólares.
Arrendadora Ocean Mexicana es parte del Grupo Blue Marine Technology, que preside Juan Marcos Issa, quien trabajó en Pemex como coordinador de asesores del ex director de Petróleos Mexicanos, Luis Ramírez Corzo. Naviera del Pacífico es una filial del Grupo Transportación Marítima Mexicana (TMM). La primera de las firmas ofreció dos embarcaciones: Torm Alice y Torm Agnete, propiedad de la empresa danesa Torm.
De acuerdo con la revisión técnica y jurídica de esa adjudicación, para ambos buques el porcentaje de tarifa de arrendamiento fue 35.94% superior respecto de la tarifa original de Pemex. En todos los casos, los precios incluyen lo que se conoce como acuerdo técnico que consiste en mantenimiento, administración y gestión náutica. Naviera del Pacífico ofreció las embarcaciones Fearless y Elka Baluni.
En el caso del Fearless la estimación recomendada, sin acuerdo técnico, era de 14,500 dólares, pero el contrato se adjudicó por 21,674 dólares diarios. Para el busque Elka, la tarifa se fijó en 29.75% por encima de la tarifa ofrecida por Pemex. Eso significó que la tarifa diaria que se le pagó a TMM fue de 28,117 dólares.
No sólo fueron los sobreprecios; también la manera en que se hizo la adjudicación. En lugar de ser nacional se debió hacer una licitación internacional debido a que, de antemano, se sabía que en México no había una empresa que pudiera ofrecer directamente las embarcaciones requeridas.
Las evidencias del daño las tiene Germán Martínez en su escritorio. Él y su jefe y amigo, Felipe Calderón, tienen una oportunidad más para revisar y actuar sobre la cada vez más sospechosa administración foxista.— México, D.F.
PROCESO

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