viernes, 6 de julio de 2007

Conaliteg quiere que refresqueras repartan libros

Ante la llegada tardía de los libros de texto a primarias y secundarias en zonas de difícil acceso en el país, la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (Conaliteg) propuso que sean las empresas de refrescos y repartidoras de pan las que ayuden a distribuir el material de educación básica en esas regiones para el inicio de clases el 20 de agosto próximo.
Miguel Agustín Limón, director de la Conaliteg, señala que se ha propuesto a los secretarios de Educación de los estados en los que hay zonas de difícil acceso “que busquen apoyos con las empresas distribuidoras, de las que entregan productos hasta el último rincón de este país. Esas son las mejores distribuidoras”.
Otra opción sería a través de Di consa, que llega a “a muchos lugares en el país. Creo que si nos acercamos junto con los secretarios (de Educación) nos pueden ayudar”, explica el funcionario del gobierno federal.
Según estimaciones del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) casi 6% de las primarias del país nunca reciben los libros de texto gratuito en el año escolar y la proporción de secundarias es de casi 3%.
Los estados en los que el problema de la falta de libros es mayor son: Baja California, Colima, Tamaulipas y Zacatecas para el caso de la primaria; y Sonora, Morelos, Michoacán y Tabasco en secundaria.

Acceso en cajas o helicóptero
En Guerrero se estima que 11% de los niños de primaria no recibe los libros durante el ciclo escolar, “porque es muy difícil llegar a los lugares más apartados. A veces son los mismos maestros los que se van llevando los libros”, relata una de las trabajadoras de la presidencia municipal vía telefónica, desde Tlapa, Guerrero.
En este estado se ubica la zona de mayor pobreza del país, el municipio de Metlatonoc, localizado a ocho horas de Acapulco y 12 de la ciudad de México.
Para esa zona es difícil llevar incluso los alimentos, refiere a través del teléfono otra joven secretaria que se identifica como Rosario.
“A la montaña sólo suben los camiones hasta junio, ahorita ya no por las fuertes lluvias, si lo hacen se quedan atrapados por días en el lodo. Los alimentos, ropa y otras cosas suben a través de las camionetas pequeñas. La gente baja sábado o domingo a hacer su tianguis o a surtirse si se trata de los que revenden los productos en esa región. Todo lo empacan en cajas y así se lo llevan”.
Sin embargo, desde su oficina en la ciudad de México, Miguel Agustín Limón dice que la alternativa para llevar los libros a todas las escuelas en el país es a través de las empresas refresqueras o las que reparten en pan.
Las secretarías de Marina y de la Defensa Nacional contribuyen en la entrega de los casi 140 millones de libros a las bodegas estatales. Lo mismo que la Procuraduría General de la República, que usa helicóptero.
El director de la Conaliteg, en entrevista , dijo que para el ciclo escolar 2007-2008 se incorporarán los libros de la reforma de secundaria. Anticipó que para el nuevo ciclo escolar puede haber casos en donde los libros no estén el primer día de clases. Pero si no tenemos 200 mil entre los 160 millones pues creo que no es representativo, apenas será uno de cada 800 niños que no tendrán su libro en el pupitre”.
EL UNIVERSAL

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